¿De qué discriminación hablamos? II
En el post anterior dije que no se han hecho estudios para Chile indicando la extensión de la supuesta discriminación en sueldos a las mujeres trabajadoras. Bueno, una nota aparecida en Las Ultimas Noticias de el domingo referencia un estudio en progreso de dos economistas de la Universidad de Chile. Lo interesante, sus resultados mostrarían exactamente el mismo patrón que para Estados Unidos: Cuando las mujeres se igualan a los hombres, ganan lo mismo. El problema está en cuál es la igualdad relevante. El número no alcanza. Los autores de la investigación parecen apuntar al mismo resultado al que yo hacía referencia: mujeres y hombres ofrecen servicios distintos a sus empleadores luego, no hay discriminación alguna en el lugar de trabajo. Mas aún, la diferenciación importante sería la que se da al interior del hogar. Si eso es correcto, la lectora anónima que se ofendió tanto con la columna anterior debería reclamarle a sus padres y no a mi. En fin, aquí dejo el reportaje en questión. Ahora, a los dos puntos que faltan.

- Menores jubilaciones
Las mujeres ganan menos porque su trabajo es distinto al de los hombres. Encima, trabajan remuneradamente menos años que los hombres y viven más tiempo... Sencillamente no hay forma con el sistema como está diseñado (donde lo que uno ahorra es lo que uno recibe de vuelta) para que puedan jubilarse con montos ni siquiera similares a los de los hombres en el mismo período. Y eso no se resolvería ni siquiera si las mujeres ganaran lo mismo que los hombres: todavía tendrían menos años de cotizaciones y más años de vida.
En definitiva, aunque trato, no puedo ver discriminación en este punto: las jubilaciones se calculan con una fórmula, y la fórmula es la misma para hombres y mujeres.
Una de las razones por la que las mujeres acumulan menos cotizaciones que los hombres es porque, al ser madres, tienden a tener más lagunas previsionales. La comisión Marcel propuso dos medidas al respecto: (i) Que el Estado (i.e. todo el resto de los mortales) bonifique a la madre con un año de cotizaciones al sueldo mínimo por hijo, y (ii) Que, en caso de divorcio o nulidad, los fondos previsionales de la pareja se consideren parte del patrimonio y deban ser dividos entre ambos. El punto (i) me parece absurdo (igual que me parecen absurdos todos los subsidios o impuestos a la maternidad) la decision de tener o no tener hijos y de qué mecanismo usar para cumplir ese objetivo debiera mantenerse siempre a nivel individual. Por lo mismo, estoy de acuerdo con el punto (ii). En general, tener un hijo es decisión de la pareja (si, a veces los hombres podemos influir algo en la decisión) por lo mismo, debiera ser la pareja y no sólo la mujer quien cargue con los costos y beneficios de dicha decisión (lo que es más argumento en contra de impuestos y subsidios a la reproducción). - El Gabinete Paritario
La semana pasada no más hubo cambio de gabinete. Se fueron dos hombres y una mujer y entraron, para mantener los equilibrios, dos hombres y una mujer... Si no le parece que hay algo extraño con la frase anterior, considere la columna de Pato Navia el sábado pasado en La Tercera. En un extracto, Pato (que es un concertacionista reconocido) dice: "Ahora bien, la entrada de Provoste responde exclusivamente a la obsesión presidencial por la paridad de género. La ineficiente nueva titular de Educación no posee ni las experiencias ni las habilidades políticas que tanto se requiere en educación y que probablemente traerán Ferreiro y Velasco a sus carteras. Si Bachelet hubiera privilegiado su promesa de gobernar con los y las mejores, Provoste no habría sido nombrada en Educación." La frase clave aquí es la última: "Si Bachelet hubiera privilegiado su promesa de gobernar con los y las mejores, Provoste no habría sido nombrada en Educación.", es decir, según Navia, habrían mejores candidatos para el puesto, pero fueron postergados porque, elegidos Velasco y Ferreiro, el último cupo tenía que ser llenado por una mujer. En igualdad de condiciones para el puesto alguien fue postergado por una condición que no tiene nada que ver con su habilidad y/o desempeño.
El Gabinete Paritario es un caso evidente de discriminación, de otra forma no se explican los nombramientos sui géneris que en él se han visto. No sólo Provoste sale a la palestra, Blanlot en Defensa, hablando desde Haití de las platas del cobre (y metiéndose de paso en el área de control de otro ministerio), debiera ser el caso paradigmático.
En Estados Unidos, la gente de raza negra ha hecho el negocio de su vida con el asunto de la discriminación: porque fueron y han sido discriminados por muchos años han conseguido, en el mundo de la corrección política, una serie de prevendas (discriminación positiva la llaman) que les permite competir en un campo desnivelado a su favor (sin affirmative action posiblemente el número de estudiantes de color en las universidades de élite norteamericana sería mucho más bajo). Algunos creen que esto les ha hecho más daño que bien, al modificar los incentivos para su propio desarrollo y esfuerzo (debo tener una referencia por ahí).
El caso del Gabinete Paritario (que no va a subsistir más allá de este gobierno, de eso no me cabe duda) es el primer paso en Chile a un movimiento que corrija la discriminación del pasado no vía eliminarla sino discriminando en la dirección opuesta. Eso sería no sólo lamentable, sino también una tontera: los mejores deberían estar donde se necesitan y recibir por lo que entregan lo que esto vale, independiente de su género, color o estatura.

2 Comments:
Gracias a los dioses por tener pilin!!!
En general estoy de acuerdo, la mujer a la cocina y se termina el problema, pero entoces ¿quien me alimenta? o mejor dicho ¿quien paga el supermercado?.
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