domingo, julio 09, 2006

¿De qué discriminación hablamos?

Si alguien va al supermercado a comprar carne y lleva, digamos, $5.000 volverá a su casa con distintas cantidades de carne si decide gastar todo el dinero en filete o en posta. Si Ud. compra un seguro para su auto y desembolsa $50.000 al año obtendrá distintas prestaciones de las que obtiene quien decide gastar $50.000 mensuales y, si Ud. carga dos o tres reparaciones al seguro (incluso una, con pérdida total) entonces, al año siguiente, si consigue asegurar su vehículo seguramente pagará una prima más alta.

Puede parecer que estos ejemplos no tienen nada en común, aún más, puede parecer que no guardan relación alguna con el título de esta entrada... ¿O no? Una cosa que todos estos ejemplos tienen en común es que ninguno de los agentes involucrados alega ser discriminado por estas diferencias en precios/calidades: el comprador de filete no alega discriminacion porque a él le dan menos carne por unidad de dinero que al comprador de posta, el dueño de auto no alega que su seguro de $50.000 anuales es discriminatorio en relación al que obtiene el que paga $50.000 mensuales y el conductor que destruyó su auto no alega discriminación porque le revocan el seguro luego de pagarle (bueno, algunos quizás si, pero nadie parece tomarlos muy en serio)... Y, dirá Ud., ¿qué tiene esto que ver con nada? Bueno, mi tesis es que, muchos de los alegatos de discriminación que vemos hoy en día pasan por olvidar estas sencillas lecciones de la compra de carne y seguros.

El diccionario de la RAE define discriminar como Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, políticos, etc. Aunque todos podemos estar de acuerdo con esta definición, esta adolesce de un grave problema al no ser mecanizable en la práctica, exige juzgar motivaciones y una definición de trato de inferioridad. Por ello, propongo una definición que se basa en criterios más objetivos: en este post diremos que un grupo o persona es discriminada cuando a igualdad de características relevantes de un producto, el bien, prestación o precio recibido es diferente al recibido por otra persona. Con esta definición en mente, voy a analizar algunos casos que un grupo en particular alega como discriminatorio.


       
  1. Mismo cargo, menor sueldo

    ¿Cuántas veces hemos escuchado este alegato? Que mujeres con el mismo (o equivalente) cargo en una empresa ganan un sueldo menor que los hombres. Este parece ser un caso cerrado de discriminación de acuerdo a mi definición, dos personas con similares características relevantes (educación, habilidad, experiencia, etc.) reciben precios distintos a cambio del mismo servicio (su trabajo). Pero, ¿es el mismo servicio? Un estudio bastante conocido, hecho en Estados Unidos, mostró que los trabajadores mujeres en el mismo cargo que un hombre en varias empresas de distintas industrias reciben, efectivamente, sueldos menores. Pero el estudio también mostró que las mujeres están menos dispuestas a trabajar fuera de horario de oficina, están mucho menos dispuestas a viajar fuera de la ciudad por motivos de trabajo, especialmente cuando el viaje es decidido o se manifiesta necesario con relativa urgencia. En definitiva, las mujeres ejecutivas, en general, parecen estar entregando a las empresas un servicio distinto al que entregan los hombres. Si a nadie le parece extraño que la posta y el filete tengan precios distintos, entonces tampoco debería sorprendernos que hombres y mujeres tengan sueldos distintos para las mismas prestaciones.

    De hecho, este análisis se presta para un test empírico: la razón por la que las mujeres quieren volver a casa temprano y no desean alejarse de esta sin aviso es bien simple y se llama hijos y marido. Si eso es cierto, entonces las mujeres solteras sin hijos no deberían presentar este problema. Cuando la muestra se restringe a mujeres solteras sin hijos, su disponibilidad para trabajar after hours y para viajar por asuntos de trabajo es igual a la de los hombres... coincidentemente, estas ejecutivas solteras ganan, en promedio, el mismo sueldo que un hombre con igual calificación y experiencia en el mismo puesto.
    Me imagino que esto es a lo que las mujeres se refieren cuando dicen que las discriminan por ser madres... Pero, la verdad, es que no hay discriminación alguna, lo realmente discriminatorio sería que les pagasen a los hombres el mismo sueldo por hacer más. Eso se parece un tanto a la esclavitud.

  2.    
  3. Los cargos de las Isapres

       ¿Quién no ha escuchado que las mujeres son discriminadas porque las isapres les cobran a ellas cargos mayores que a los hombres? Incluso, al notar que parte de este sobrecargo se debe a que las mujeres tienen hijos el alegato es que esta medida discrimina a la maternidad.

    Yo estoy convencido de que eso no es cierto. El cuento aquí es que los seguros, en una industria competitiva, no pueden ser discriminatorios (ese resultado se debe a Rotschild y Stiglitz), dos individuos que presentan el mismo riesgo tienen que recibir el mismo seguro. ¿Entonces? Entonces, nada. Se requiere una definición bien extraña de discriminación para alegar porque un seguro que cubre cosas que otro no cubre sea mas caro, ¿o no?. Si no me cree, revise de nuevo el ejemplo de los seguros de auto.

    La verdad (que nunca es triste, pero tampoco tiene vuelta) es que los hombres no sólo no se embarazan, sino que también (de acuerdo a números de la asociación de isapres) usan menos los servicios de la isapre por lo mismo estas tienen que cobrarles precios menores a estos. Si una isapre no lo hiciera (y le cobrara lo mismo a hombres y mujeres) otra isapre se podría instalar con una oferta sólo para hombres cobrándole a estos un poco menos y quedándose con toda esa demanda que es muy lucrativa (porque tiene menores costos de servicio). Por lo mismo, en un sistema competitivo, los hombres siempre recibirán mejores seguros a precios más bajos.

    Una anécdota y una advertencia.

    Siempre un poco de introspectiva sirve para poner este tipo de declaraciones en perspectiva. Tengo una conocida que va al médico, en el año, más veces de las que se corta las uñas. Su, según ella irredargüible, lógica es que, si el marido ya pagó por la isapre, entonces es mejor usarla. Por supuesto, después el marido hecha periquitos cuando la isapre le sube el costo del plan o le baja las prestaciones. Cualquier dueño de auto sabe que, a menos que el siniestro sea lo suficientemente grande, muchas veces es mejor idea no usar el seguro.

    La advertencia es que, a estas alturas, se podría pensar que a mi me gustan las isapres. Estoy seguro que son el gremio más odiado de Chile después de los Micreros, bueno, en eso estoy con la mayoría: las isapres son indeseables, ineficientes y una pérdida de bienestar para el país. Los seguros de salud, para funcionar meridianamente bien, tienen que ser solidarios. Como ya dije, este no puede ser el caso con mercados competitivos luego las isapres son, en mi opinión, una pésima idea... y un gran negocio.


Faltan dos ejemplos.... pero ya me aburrí de escribir. Hasta el próximo post!

8 Comments:

Blogger tombrad said...

Solidario

1.-Expresión ambigua que refleja la experanza de que otros paguen lo que yo gasto y que yo nunca pague lo que gastan otros

2.-Engaño que usan ampliamente los políticos para transpasar dineros públicos a su propio bolsillo. Es burdo pero la esperanza es tan atractiva que incluso economistas profesionales caen el el garlito

(del nuevo Diccionario del Diablo de Tomás Bierce)

Con el resto estoy de acuerdo, las cosas deben valer exactamente lo que el comprador está dispuesto a pagar, ni un peso más ni un peso menos. Los alegatos de "justicia" son extemporaneos

1:39 PM  
Anonymous Anónimo said...

Si, ojala te aburras mucho, pero mucho de escribir... es mas, ojala no vuelvas a escribir mas...

9:55 AM  
Blogger Andres Hernando said...

Tomás,
De hecho, no sabes el asco que me doy cuando digo que el seguro de salud sólo funciona si es solidario ;). Pero, lamentablemente, uno nunca puede dejar que su idea de cómo debiesen ser las cosas afecte su visión de cómo las cosas son. Un estudio hecho en EEUU (no he visto algo similar para Chile) mostró que, de cada US$1 que el sistema de salud público gasta, más de US$0.80 terminan en prestaciones para los beneficiarios, mientras que, de cada US$1 que las aseguradoras privadas gastan menos de US$0.30 terminan en prestaciones para los beneficiarios. La diferencia se va en chequear condiciones de contrato, revisar que las prestaciones sean las correctas, costos legales varios y un montón de otra burocracia interna.

Al mismo tiempo, casi todos los gringos terminan siendo cargo público porque los HMO, igual que las isapres, sencillamente terminan por no atender a los viejos o demasiado enfermos. Eso es un subsidio gigante a los privados, que se quedan con la parte mas lucrativa de la demanda y cargan al país (y por ende a sus ciudadanos) con la parte menos lucrativa.

En resumen, de alguna forma, la gente que está en las isapres ya está pagando la salud de los viejos y la propia en dos pagos distintos (isapre e impuestos), con la ineficiencia que las aseguradoras cargan, me parece que sería tanto más eficiente (y que la gente terminaría con más plata en el bolsillo) si se unificara todo el cuento. La 'solidaridad' ya existe, yo sólo propongo hacerla evidente.

Anonymous,
Si tienes alguna crítica sería interesante que la hicieras claramente.
Por lo demás, les estoy haciendo un favor a las feministas: muchos de los alegatos feministas son obviamente correctos, sacar los incorrectos de el medio solo potenciaría su discurso...
Ah! y no te apures, descansé casi toda la tarde ayer, así que, con un poco de suerte, esta tarde terminaré esta entrada (sobre menores jubilaciones y la mentada paridad en el gabinete).

Saludos,
AHG.

10:17 AM  
Blogger tombrad said...

Me parece muy bien esa idea de las cosas como son y no como uno cree que debiesen ser.

En salud y previsión las cosas son más o menos así: la gente ahorra para contar con algún tipo de seguro bien de renta por jubilación o prestaciones de salud.

Ahora bien, la suma de los servicios que reciben de vuelta debe ser equivalentes -en los grandes números- a menos que los montos que ahorran, solo en un sistema ideal y perfecto (que no puede existir) podria la gente tener la seguridad que cada uno recibira el equivalente igual o similar al monto ahorrado. JAMAS pueden ser más (en los grandes números). Aunque un tipo con cáncer pueda recibir un tratamiento más caro que la suma de sus ahorros esto es solo factible en la medida que hayan muy pocos tipos con cáncer.

La trampa de la "idea solidaria" es hacer creer que "otros" pagarán por uno porque en el momento que la gente se de cuenta que la probabilidad de pagar a otros es enormemente mayor a que otros le paguen a uno todo el atractivo de la idea solidaria desaparece.

Existe una variante de este engaño que consiste en decir que es "el estado" quien se pone con las diferencias y corrige las crueldades del estado, esta variante -que se ha usado mucho en Chile ultimamente- es peor porque el estado no tiene riqueza propia como para hacer eso así es que se la retira a la fuerza a las personas por medio de impuestos, o sea pepito paga doble.

Lo lógico y sincero es que cada cual se haga cargo de lo que gasta, que es en realidad lo que ocurre siempre porque todos los subsidios y solidaridades finalmente los pagan los propios pobres que son los únicos que pueden ser despojados por el fisco con cierta facilidad.

9:05 PM  
Blogger Leus said...

Tomás: no es absolutamente necesario que el beneficio (agregado) que obtengo de mi inversión deba, por fuerza, ser menor. Se podría implementar un sistema de fondos de salud similar al de las AFPs, ¿no?

Anonymous,
mina huevona :-)

Saludos,

10:53 AM  
Blogger Andres Hernando said...

Leus,
Los seguros funcionan de esa forma. Seguros que prescriben (por ejemplo, un seguro de vida que no fue cobrado cuando el titular alcanzó los 80 años de edad devuelven el dinero pagado más los intereses correspondientes. La AFP hace crecer la plata invirtiéndola, tal y como debe hacerlo cualquier sistema de ahorro.

Las Isapres, por ley, no tienen esa posibilidad (no pueden crear cuentas de ahorro para la salud "individuales") sino que deben actuar como aseguradoras estándar, con la salvedad que el seguro no tiene claúsula de expiración (si, al final de un año no usaste el seguro, la empresa no te devuelve la plata). La Isapre tiene dos resultados muy perversos: por una parte induce inconsistencia dinámica irracional (la gente tiende a usar más la Isapre para no perder la plata) y por el otro esconde los precios reales de las prestaciones: vas más al médico porque, al momento de pagar, pagas menos de lo que realmente cuesta la visita (la diferencia la cubre el seguro, con plata que, técnicamente, ya no es tuya). Finalmente, las Isapres son terriblemente ineficientes (es cosa de ver como parte importante de la plata se gasta en edificios corporativos de lo más monos, desde donde se controla una burocracia interna enorme. Ambas actividades dificilmente redundan en beneficios para los cotizantes.

En lo que el análisis de Bradanovic falla es en que no sincera un hecho fundamental: que la gente está poniendo plata, simultáneamente, en dos sistemas y sólo está obteniendo beneficios parciales de uno de ellos. La gente pone plata en dos sistemas cuando paga a una Isapre (o Fonasa) y además paga sus impuestos parte de los cuales financia, vía el mismo Fonasa, prestaciones para los más pobres. El costo es replicar, en una institución pública y en una privada, el mismo tipo de burocracia para la administración de salud.

Insisto, el sistema ya es solidario: ya son los contribuyentes los que pagan la salud de pobres y viejos y el subsidio maternal (conocido como pre y post natal), mi idea es que, reconociendo esto y juntando ambos sistemas, la gente terminará con el mismo nivel de prestaciones y más plata en el bolsillo... Bradanovic no quiere verlo porque siente que eso es agrandar al Estado cuando, en realidad, es sacar a los privados de un área donde, sencillamente, no tienen ventaja alguna.

Saludos,
AHG.

11:27 AM  
Blogger Andres Hernando said...

Ah, Leus, ¿Qué es eso de mina huevona? Yo nunca he dicho que las mujeres sean menos hábiles que los hombres de hecho, estoy diciendo exactamente lo contrario: están al borde de conseguir, muy inteligentemente, que la sociedad entera se sienta culpable (y por ende pague) por algunas de sus decisiones individuales. ¿A quién no le gustaría eso? :)

Saludos,
AHG.

11:30 AM  
Blogger tombrad said...

Andrés, pero ni uno solo de los problemas que mencionas se mejora con pasar fondos al estado, todo lo contrario.

¿Crees que un sistema "solidario" limitará la sobreutilización? claro que no, no tendría por que, ¿o que resultará "más barato" para los usuarios? ¡todo lo contrario! el estado puede ser tan ineficiente y abusivo como se le antoje y NADIE puede criticarlo o meterle mano para controlar. ESA es la gran ventaja de que el sistema esté en manos de los privados.

Que el sitema ya es "solidario" es obvio, yo estoy 100% de acuerdo, siempre va a ser solidario mientras se obligue a pagar impuestos. La única diferencia es que la denominación "solidario" tiene cualquier connotación en este caso pero ninguna relacionada con la solidaridad, mas bien es un despojo a la fuerza.

Si vamos a decir las cosas sinceramente la "solidaridar" consiste en expropiar por la fuerza a unos para -supuestamente- darle a otros, cosa que rara vez ocurre con un nivel de eficiencia espantosamente malo como tiene que ser cuando la plata es administrada sin ningun control de parte de los involucrados

2:31 PM  

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