La Mejor Defensa...
Hoy día ayudé mis mejores amigos en Boston que se están cambiando de casa. No había muchas cosas que mover (después de todo les pagan la mudanza) pero sí harto que limpiar, cachureo que ordenar y, lo que me tocó a mi, preparar un computador para botarlo. Es loco, porque es la primera vez que me pringan para botar un computador y no para arreglarlo... El cuento es que uno no quiere que toda su información (más o menos sensible) quede disponible para alguien que recoja el PC que uno está botando. Los gringos son histéricos y el tema del robo de identidad (identity theft) los tiene más que preocupados.
El Identity Theft es lo mismo que hacen en Chile cuando a uno le roban el carnet de identidad y luego se dedican a abrir cuentas y tomar deudas a nombre de uno. Sólo que en Estados Unidos, resulta más simple porque no existe el equivalente a un carnet de identidad y basta con conocer el nombre, dirección y número de seguro social de la víctima (con esos datos es suficiente para encontrar el historial de crédito de una persona).
Resulta que el robo de bases de datos con números de seguro social no es tan poco común como a uno le gustaría por lo que, en algunos casos, alcanza con el nombre y dirección de la persona. Por lo mismo, los gringos ya no le dan la dirección a cualquiera y son súper cuidadosos de no botar a la basura ningún papel, carta o revista que pueda tener dicha información. Todo pasa primero por la picadora de papeles.
Así las cosas, mi papel hoy era el de picador de papel digital: me pidieron que, si alguien recogía el computador no pudiera encontrar información sensible en él. Al final, lo que hice fue un back-up del disco a un disco portátil, formatié y le instalé encima un linux. Así dejé el computador en condiciones de ser usado por quien quiera que lo recoja y con escasas probabilidades de que puedan recuperar la info que tenía el disco, una forma razonable de defensa, me parece.
Mientras se hacía todo eso (en un Pentium III de 866 Mhz y 128 MB de ram se toma su tiempo) y pensaba en que, hasta hace un tiempo (cuando todo el mundo booteaba en DOS primero) cualquiera podria haber hecho lo que yo estaba haciendo, me acordé de una escena chistosa que me tocó vivir y que muestra que, la mejor defensa no es necesariamente un buen ataque: de repente alcanza con saber amedrentar al que te molesta.
La historia es así: íbamos a un carrete en el auto de un amigo (éramos cuatro en total) en esa época en que uno se siente inmortal y está dispuesto a demostrarlo no sólo perdiendo el tiempo como si tuviera una cantidad inagotable del mismo, sino también consumiendo cantidades de alcohol cercanas a las letales en cuánta oportunidad se ponga al alcance. Bueno, el asunto es que subíamos por la costanera y un auto blanco (toyota, creo recordar) nos pegó una encerrona al llegar a Manuel Montt por lo que el chofer se tuvo que parar en los frenos. El resto sencillamente nos asomamos a nuestras ventanillas y nos dedicamos a recordarle sus antepasados femeninos hasta la decimotercera generacion al chofer del otro auto, quien resultó ser un oriental flaquito de aspecto mínimo.
No sintiendo su honor recuperado con la larga diatriba dedicada por nosotros,
el chofer del auto en que íbamos (un paquetón de 100 Kilos y 1.98 mts) se dedicó a encerrar y frenarle encima al 'chino' por el siguiente par de cuadras. En cada frenada, el resto nos asomábamos a la ventanilla y le dedicábamos nuestros mejores versos a las honorables, madre, abuelitas y bisabuelitas del 'chinito'... Hasta que, a la altura de Pedro de Valdivia el chino nos pegó una encerrona, nos cruzó el auto, se bajó, dio la vuelta al auto y abrió el portamaletas.
Por supuesto, la perspectiva de seguir hueveando al chinito era muy buena para cuatro pendejos alcoholizados así que nos bajamos también y adoptamos posición de pandilla de maleantes. Cuando el chino se dio vuelta, tenía en las manos un bate de beisbol de aluminio... Bueno, pensé yo al menos, mientras le pegue el primer fierrazo a Farfán (el chofer paquetón y, claramente, el más intimidante de todos nosotros) el resto lo agarramos y le sacamos la contumelia a este chino cu.... No había terminado de gestar mi brillante plan de ataque, cuando el chino tomó el bate y lo movió hábilmente con la mano derecha en círculos, lo pasó a su mano izquierda, lo tiró dando vueltas por detrás de su hombro y lo cogió en el aire, delante de él, por la parte gruesa, extendiendo el mango hacia nosotros mientras decía: "Tomen... defiéndanse!"
Nos miramos a las caras, nos retiramos un poco, pedimos disculpas a más velocidad de la que nos creíamos capaces y arrancamos a subirnos al auto... Definitivamente, no estábamos para averiguar si estábamos ante el sucesor de Bruce Lee o ante el más grande bluffer de la historia.
Así aprendí que la mejor defensa no es, necesariamente, un buen ataque.
El Identity Theft es lo mismo que hacen en Chile cuando a uno le roban el carnet de identidad y luego se dedican a abrir cuentas y tomar deudas a nombre de uno. Sólo que en Estados Unidos, resulta más simple porque no existe el equivalente a un carnet de identidad y basta con conocer el nombre, dirección y número de seguro social de la víctima (con esos datos es suficiente para encontrar el historial de crédito de una persona). Resulta que el robo de bases de datos con números de seguro social no es tan poco común como a uno le gustaría por lo que, en algunos casos, alcanza con el nombre y dirección de la persona. Por lo mismo, los gringos ya no le dan la dirección a cualquiera y son súper cuidadosos de no botar a la basura ningún papel, carta o revista que pueda tener dicha información. Todo pasa primero por la picadora de papeles.
Así las cosas, mi papel hoy era el de picador de papel digital: me pidieron que, si alguien recogía el computador no pudiera encontrar información sensible en él. Al final, lo que hice fue un back-up del disco a un disco portátil, formatié y le instalé encima un linux. Así dejé el computador en condiciones de ser usado por quien quiera que lo recoja y con escasas probabilidades de que puedan recuperar la info que tenía el disco, una forma razonable de defensa, me parece.
Mientras se hacía todo eso (en un Pentium III de 866 Mhz y 128 MB de ram se toma su tiempo) y pensaba en que, hasta hace un tiempo (cuando todo el mundo booteaba en DOS primero) cualquiera podria haber hecho lo que yo estaba haciendo, me acordé de una escena chistosa que me tocó vivir y que muestra que, la mejor defensa no es necesariamente un buen ataque: de repente alcanza con saber amedrentar al que te molesta.
La historia es así: íbamos a un carrete en el auto de un amigo (éramos cuatro en total) en esa época en que uno se siente inmortal y está dispuesto a demostrarlo no sólo perdiendo el tiempo como si tuviera una cantidad inagotable del mismo, sino también consumiendo cantidades de alcohol cercanas a las letales en cuánta oportunidad se ponga al alcance. Bueno, el asunto es que subíamos por la costanera y un auto blanco (toyota, creo recordar) nos pegó una encerrona al llegar a Manuel Montt por lo que el chofer se tuvo que parar en los frenos. El resto sencillamente nos asomamos a nuestras ventanillas y nos dedicamos a recordarle sus antepasados femeninos hasta la decimotercera generacion al chofer del otro auto, quien resultó ser un oriental flaquito de aspecto mínimo.
No sintiendo su honor recuperado con la larga diatriba dedicada por nosotros,
el chofer del auto en que íbamos (un paquetón de 100 Kilos y 1.98 mts) se dedicó a encerrar y frenarle encima al 'chino' por el siguiente par de cuadras. En cada frenada, el resto nos asomábamos a la ventanilla y le dedicábamos nuestros mejores versos a las honorables, madre, abuelitas y bisabuelitas del 'chinito'... Hasta que, a la altura de Pedro de Valdivia el chino nos pegó una encerrona, nos cruzó el auto, se bajó, dio la vuelta al auto y abrió el portamaletas.
Por supuesto, la perspectiva de seguir hueveando al chinito era muy buena para cuatro pendejos alcoholizados así que nos bajamos también y adoptamos posición de pandilla de maleantes. Cuando el chino se dio vuelta, tenía en las manos un bate de beisbol de aluminio... Bueno, pensé yo al menos, mientras le pegue el primer fierrazo a Farfán (el chofer paquetón y, claramente, el más intimidante de todos nosotros) el resto lo agarramos y le sacamos la contumelia a este chino cu.... No había terminado de gestar mi brillante plan de ataque, cuando el chino tomó el bate y lo movió hábilmente con la mano derecha en círculos, lo pasó a su mano izquierda, lo tiró dando vueltas por detrás de su hombro y lo cogió en el aire, delante de él, por la parte gruesa, extendiendo el mango hacia nosotros mientras decía: "Tomen... defiéndanse!"
Nos miramos a las caras, nos retiramos un poco, pedimos disculpas a más velocidad de la que nos creíamos capaces y arrancamos a subirnos al auto... Definitivamente, no estábamos para averiguar si estábamos ante el sucesor de Bruce Lee o ante el más grande bluffer de la historia.
Así aprendí que la mejor defensa no es, necesariamente, un buen ataque.

3 Comments:
Weon de mierda, lei esto tomando cocacola, por tu culpa ahora mi pantalla esta llena de moco con "la bebida del imperio".
En todo caso, lo que hizo el chino es el equivalente de los desfiles con milicos careperro.
Saludos.
Ja! Voy a tener que poner un warning en el futuro!
Como dije, no tengo idea de si el chino estaba hueveando o diciendo la verdad, como fuera, ninguno de nosotros tenía ganas de averiguarlo.
Saludos,
AHG.
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