viernes, septiembre 01, 2006

Detrás de un Tarro de Manjar.

Gracias a una de las ilimitadas tonterías de Adrián Longueira me puse a mirar con detención el tarro de manjar que tengo en el refrigerador. Normalmente, me lo habría comido todo a cucharadas, pero como hay que compartirlo con la doña, tengo que comportarme como caballerito y conformarme con echarle un poco a la tostada del desayuno, nada más). En fin, además de mirarlo, le saqué una foto al famoso tarrito... no confundir con el tarrito de paté de Tomás Bradanovic, a ese, si quiere, que le saque fotos su dueño, antes que se le caiga o pase a mejor vida!

Ya, al cuento de hoy. Resulta que cuando me vine a EEUU la gente que conocía y que había pasado por una experiencia semejante me dió un montón de consejos giles como que aprovechara de comer palta en Chile ya que acá era prohibitivamente cara, hasta que empezaron a llegar importadas de México o que trajera manjar porque, como los gringos ni siquiera tienen una palabra para describirlo, acá era punto menos que imposible de encontrar.
La palta me gusta harto y siempre que puedo la como (no sólo en Chile), pero el manjar jamás me volvió loco así que no me importaba demasiado que acá no hubiera... Hasta que llegué y me dí cuenta que, en Cambridge al menos, el manjar es tema entre los chilenos: cuando alguien encontraba una tienda donde lo vendiera, informaba a todo el mundo, siempre aparecían avisos de dónde era posible comprarlo, etc. Incluso más, cuando en algunos housings universitarios dejaron de cobrar la electricidad a parte y la incorporaron en el arriendo se organizaban juntas para hervir tarros de leche condensada en esas casas (lo que de paso demuestra porqué los recursos baratos son siempre sobreutilizados... y lo cagada que puede ser alguna gente, he sabido de esposas de flamantes y potentados MBA's bajándose de jeeps 4x4 carísimos con bolsas de tarros de leche condensada para hervir en la casa de alguien de MIT y no tener que pagar ellas la cuenta de la luz!).
Así de a poco, por que la gente hacía un montón de ruido cuando alguien invitaba a comer panqueques con manjar para las onces, me empecé a meter en el tema y, claro, me empecé a obsesionar con el manjar... Hasta que hace dos años se acabó todo: ahora el manjar se encuentra en la zona de alimentos internacionales de prácticamente cualquier supermercado: es Nestlé y es importado, directamente, desde Chile. Por supuesto, hay que leer varias denominaciones antes de encontrar la palabra manjar en la etiqueta pero, llaménlo como quieran, Dulce de Leche (Argentina), Cajeta (México), Fanguito (Cuba), Arequipe (Colombia, Venezuela) o incluso, como dice en el menú del casino del observatorio Cerro Tololo The Sweet Stuff (¿vieron que los gringos no le tienen nombre?) todavía es el mismo manjar que comemos en Chile... The real thing y es buenísimo.

A todo esto, quería escribir de lo impresionante que es que las 1100 calorías que tiene un tarro de manjar (sí, 1100 calorías!) se encuentren en un supermercado gringo disponibles por un poco mas de un dólar a la venta para cualquier hijo de vecino... Y de como esas mismas 1100 calorías requirieron (por obra y gracia de la termodinámica) mucho más de 1100 calorías para ser producidas y transportadas y de cómo eso llevó a algunos economistas (más importante entre ellos, Manfred MaxNeef) a cuestionar la sustentabilidad y racionalidad energética de los sistemas económicos (y como la mayoría metió la pata al olvidar la universalidad del sistema de precios), pero eso tendrá que esperar para otra ocasión... La doña está durmiendo la siesta, así que voy a aprovechar de meterle el dedo al tarro de manjar!

Salud!


4 Comments:

Blogger Nervio said...

Seee un mejicano me habia hablado maravillas de la "cajeta", cuando lo probe no pude sino pensar Bah era manjar blanco nomas!!!!

6:58 AM  
Blogger Nervio said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

6:58 AM  
Blogger tombrad said...

Más respeto con el tarrito de paté mira que todavía me saca de apuros de manera honorable.

"Más allá del cumplimiento del deber"

2:24 AM  
Blogger Andres Hernando said...

Bradanovic,

Lejos de mí el faltarle al tarrito de paté... Sólo queria decir exactamente lo que dije: no estoy disponible para sacarle fotos!

Nervio,

Sí. Cuando yo llegué a EEUU, hace cuatro años, conseguir manjar era bien difícil, y todos los latinos lo añoraban (cada uno en su idioma por supuesto). Hoy en día que es de lo más común, ya nadie hace demasiado show porque alguien aparece con panqueques o una torta de mil hoja en un cumpleaños, por ejemplo.

3:40 PM  

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