miércoles, septiembre 06, 2006

Otra de Justicia.


Ya que estamos hablando de Filosofía moral, metamos las patas hasta el fondo.
John Rawls en su libro A Theory of Justice propone una definición de justicia que, aunque no comparto, muestra cómo es posible plantearse semi-axiomáticamente este tipo de preguntas, aunque las conclusiones pueden, ciertamente, no gustarnos o no ser todo lo flexibles que deberían.

Supongamos que antes de que exista el mundo, todos y cada uno de sus seis mil millones de habitantes estamos esperando en el limbo a que se decida qué fracción de la riqueza mundial nos toca a cada uno. Es decir, cada uno de nosotros tiene un número de 1 a seis mil millones y, en un sorteo completamente al azar a cada uno nos va a tocar recibir una bolsa con una cantidad de plata de acuerdo al número que sale en la tómbola. Así al número 523,340 (por ejemplo) le toca una bolsa con el contenido del bolsillo de Tomás, al 2,345,436,234 le tocan uno con todas las cuentas de Bill Gates y así sucesivamente, hasta que todos los puestos están resueltos.

Si pudiéramos ponernos de acuerdo antes del juego en cuánta plata debería haber en cada bolsa, ¿Cuál repartición preferiríamos?

Rawls intentó dar una respuesta axiomática a esta pregunta, en base a supuestos y argumentación matemática. Lo que demuestra que existe algo similar a la filosofía científica y que, por supuesto, no tiene mucho que ver con el Marxismo.

John Rawls, foto de Wikipedia El supuesto fundamental de Rawls es que, en una situación como la planteada, todos tenderíamos a ser muy aversos al riesgo. Básicamente, la perspectiva de que nos toque ser uno de los pobres niños que se mueren de hambre en África nos parecería tan atroz que, sin importar cuán improbable este resultado sea, su sóla imagen determinaría gran parte de nuestras preferencias. Esto no es filosofía sino matemática: el tema de diseñar una repartición que nos agrade es, básicamente uno de optimización bajo incertidumbre: si la función que maximizamos es extremadamente cóncava entonces el resultado en el peor caso dominará nuestra decisión. El supuesto filosófico si se quiere llamar así es cuán aversos al riesgo somos los seres humanos en una elección que, previsiblemente, afectaría toda nuestra vida (en términos matemáticos, el supueso es cuán cóncava es nuestra función de preferencias).

Rawls concluye que, más probablemente en esta situación hipotética, todos nos preocuparímos más de mejorar el peor caso de lo que nos preocupar&iaacute;a mantener atractivos los mejores casos. Y, como hay un sólo escenario en que no nos importaría que nos tocara el peor caso, ese sería el equilibrio final en un juego en que todos tuviéramos el mismo poder negociador. En ese equilibrio, todos y cada uno de los seis mil millones de habitantes del mundo recibiríamos exactamente la misma fracción de la riqueza. En definitiva, ése sería el único mundo que todos consideraríamos justo

Yo no estoy de acuerdo con el resultado de Rawls. Creo que si jugáramos el juego todos querríamos un mundo más equilibrado que el que tenemos, pero eso, en algún momento se volvería menos relevante. El peor caso ya no nos parecería tan malo y todos estaríamos dispuestos a correr un poco de riesgo. Por lo que el supuesto de extrema aversión al riesgo no se sostiene indefinidamente.

Pero, más importante aún, el ejercicio de Rawls es útil para demostrar como la percepción de lo que es justo depende del escenario que vivimos. Rawls no sostenía que toda la gente fuera infinitamente aversa al riesgo todo el tiempo, eso contradecería la evidencia más obvia (después de todo la gente está dispuesta a correr algo de riesgo todo el tiempo, en sus inversiones, en sus decisiones y en su vida diaria. Andar en auto es correr un riesgo, cruzar la calle es un riesgo, ser amigo del Panda es un gran riesgo, etc.) sino que en la situación hipotética del juego de la repartición seríamos lo suficientemente aversos al riesgo como para considerar justas reparticiones mucho más equitativa que las que hoy vivimos (y que hoy nos parecerían justas). Toda una lección para los que sostienen que existe algo como la justicia natural... Y una confirmación de que, como dice el Tío Pela'o, lo que es justo depende de lo que nos conviene.

5 Comments:

Blogger tombrad said...

Hay un cuento muy bueno de Borges que se llama "La lotería de Babilonia" donde todos los aspectos del futuro de cada persona se decidirían según un sistema de lotería. Obviamente nadie puede poner ninguna condición previa ni decidir nada, es la lotería la que determina día a día el futuro de las personas.

Fíjate que la repartija de los bienes es una parte mínima de lo que consideramos justicia, hay otras partes mucho más importantes como la veganza hacia los que nos perjudican o el resguardo de los bienes que nos interesan por ejemplo.

A propósito mi blog cambió temporalmente a http://bradanovic.blogspot.com
no se que xuxa pasó con el servidor pero creo que me voy a quedar en el servidor gratis de blogger mejor ¡al final es más seguro!

2:21 AM  
Blogger Andres Hernando said...

Rizando el rizo, Rawls extiende su análisis a otras áreas de la justicia. Muestra que su argumento puede generalizarse para explicar cosas como la igualdad ante la ley, la proporcionalidad de las penas y las prescripciones... En fin, un temazo la filosofía moral, no cabe duda.

De ves en cuando hay que pagarle al ISP para que funcionen las redirecciones! :PPP

En una de esas tanto lurker que te ligó El Mercurio te colapsó el servidor!

Esa dirección es dura? Porque tengo varios links a tu blog y me da lata cambiarlos todos si despues vas a volver a la antigua.

Saludos,
AHG.

12:35 PM  
Blogger tombrad said...

¡toma chocolate paga lo que debes! jajaja imaginate quien no debe haber pagado el servidor!!!

En realidad ni tengo idea cual será el problema, no cambies los links todavía pero estoy viendo que es mas conveniente tenerlo en el servidor gratis!

Y claro el tema es entretenido mi entrada de hoy en la noche será "el debido respeto a la Ley"! jaja

1:06 PM  
Blogger Tomás H. said...

bueno el post, aunque creo que deja de lado el principal problema de Rawls, cual es: él supone que en ese estado de ignorancia absoluta, con "velo de la ignorancia", no tenemos ninguna noción sobre lo bueno. Pero, si no sabemos qué es lo bueno, ¿con qué criterio podríamos elegir una situación mejor o peor? Es el viejo problema de la primacía del bien sobre la justicia que el mismo Rawls trata de resolver, creo que sin mucho éxito, en Liberalismo Político. Salud

5:39 PM  
Blogger Mysterium Iniquitatis said...

El tema en comento es uno de los que en algún momento de la vida me apasionó lo suficiente como para adentrarme en un grado mayor al de simple “diletante” y agradezco al profesor Marco Antonio Huesbe Llanos el haberme dado la posibilidad de hacer un pequeño estudio al respecto hace algunos años (que incidentalmente, fue calificado con nota 7).

Las principales objeciones a la "Teoría de la Justicia" de Rawls - que permanecen incólumes aún después de las secuelas aclaratorias y reformulatorias “Liberalismo Político” y “La Justicia como Equidad” – pueden ser expresadas sintéticamente (como exige una respuesta en un blog ajeno) en los siguientes términos:

a) La supuesta “coherencia” sistémica que propone Rawls para otorgar objetividad a toda su construcción es insuficiente. No basta el “equilibrio reflexivo” en virtud del cual los principios de justicia “elegibles” deben coincidir con las convicciones de los sujetos. Lamentablemente, y así se desprende de su obra, las convicciones intuitivas se modifican al cotejarlas con los principios, y éstos, a su vez, están sujetos a constante reformulación luego de enfrentarlas con las intuiciones personales en un proceso sin fin. Encontramos acá, más que “coherencia”, lo que desde tiempos del estagirita se ha denominado “argumentación circular”, es decir, la pretensión de justificar la proposición “a” mediante la proposición “b”, la que a su vez se justifica por la proposición “a” y así ad infinitud.

b) Una segunda objeción ataca el carácter “hipotético” de los supuestos que sirven de base para fundamentar los principios de justicia, “posición original”, “velo de la ignorancia”, etc. Una regla fundamental de la lógica señala que las conclusiones de un razonamiento no pueden ser más “fuertes” que sus premisas. En el caso particular, de premisas hipotéticas difícilmente puede derivarse conclusiones que no tengan tal carácter. Para justificar deónticamente un comportamiento determinado, los seres humanos necesitamos de una razón categórica y no meramente “hipotética”. Debemos recordar que estos principios de comportamiento deben tener el poder tal de decidirnos a actuar, en no pocas ocasiones, aún en contra de nuestros caprichos, deseos o intereses.

c) Como tercera crítica, encontramos la referida a la “falacia procedimentalista”, la cual consiste en una pretensión de justificación en los contenidos de las conclusiones de una línea argumentativa, basándose solamente al procedimiento mediante el cual se obtuvieron (lo que me recuerda la pretendida calidad inobjetable de ciertos productos en cuya fabricación se respeta tal o cual norma ISO) En otras palabras, es imposible arribar a contenidos materiales que sean justificables racionalmente, sin una referencia al contenido de las premisas, el que a su vez, debe ser racionalmente justificado). La pretensión de Rawls constituye una inconsecuencia, es decir, un error lógico.

d) Una última impugnación tiene lugar cuando analizamos la propuesta de generar una moralidad, más concretamente, unos “principios de justicia”, basados en el autointerés de los partícipes del acuerdo. Un proceso en que se pasa de las razones prudenciales como diría Kant (técnico-instrumentales), a las razones morales, justamente aquellas tendientes a la de superación del interés personal y la búsqueda de la perfección humana. En la obra del filósofo de Nueva Inglaterra, este paso aparece como totalmente injustificado. En términos kantianos, se pasa de impertativos hipotéticos-instrumentales a imperativos categóricos (es decir, válidos en sí mismos) sin que exista una nueva categoría que de razón a esta transformación. Esto, invalida la doctrina de la justicia de Rawls desde sus cimientos.

Saludos.

11:23 AM  

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