Resultados Imprevistos
Cuando andaba buscando nombre para este blog, el que más me atraía era el de Unintended Consequences para el cual, la mejor traducción que se ocurre es la que da título a este post. Por supuesto, el nombre ya estaba tomado por un gringo. Así que al final me decidí por Productos Diferenciados que es, incidentalmente, al tema que me dedico cuando hago como que investigo.
Pero hoy día no voy a escribir sobre productos diferenciados, voy a escribir sobre Unintended Consequences o, si prefieren, sobre Resultados Imprevistos o, lo que es lo mismo, políticas que no funcionan. Esto es lo mismo que lo que dije antes sobre los árboles y como una campaña dirigida a reciclar papel para salvar árboles termina, a la larga, con menos y no con más árboles plantados.
Esta incapacidad de ver más allá del objetivo primario, de meterse en las consecuencias dinámicas o de equilibrio general de las decisiones que se toman es algo que afecta terriblemente a las políticas públicas de muchos países y a la agenda de no pocos partidos políticos en todo el mundo.

Bueno, el cuento es que leyendo un artículo sobre los sweatshops en Asia, salía la historia de una niñita de 15 años que se ha perforado la mano con las agujas de la máquina dos veces. Y cómo, a pesar de ello, sus padres consideran una bendición el mismo sweatshop que hace temblar de rabia por sus condiciones laborales a muchos dirigentes de partidos de izquierda en todo el mundo.
Los gringos se espantan cuando leen los artículos o ven los documentales sobre las condiciones en que se trabaja en estos locales y hacen campañas de bloqueo de las compras de los productos de las empresas que los ocupan. Algunas de estas campañas (como muestra la experiencia de Nike en Tailandia) pueden ser tremendamente exitosas en destruir trabajo, encarecer productos, y empobrecer a los mismos trabajadores que se pretendía defender. Un caso paradigmático de Unintended Consequences.
El autor del artículo en cuestión es un converso. Un tipo que ha cambiado diametralmente de opinión, que partió denunciando los sweatshops y que hoy en día se ha convencido de que, la mejor forma de ayudar a quienes trabajan en ellos es comprar más y no menos de los productos que fabrican. Y, a propósito de esto, llegó un mail de una alumna que decía, literalmente: "i love how economics allows me to justify my heartlessness" (me encanta como la economía me permite justificar my falta de corazón). Y bueno, mientras pensaba como le respondería llegó un mail del profesor titular del curso con la cita de John Stuart Mills (el famoso filósofo moral y economista) que reproduzco a continuación:
"The same persons who cry down Logic will generally warn you against Political Economy. It is unfeeling, they will tell you. It recognises unpleasant facts. For my part, the most unfeeling thing I know of is the law of gravitation: it breaks the neck of the best and most amiable person without scruple, if he forgets for a single moment to give heed to it. The winds and waves too are very unfeeling. Would you advise those who go to sea to deny the winds and waves--or to make use of them, and find the means of guarding against their dangers? My advice to you is to study the great writers on Political Economy, and hold firmly by whatever in them you find true; and depend upon it that if you are not selfish or hard-hearted already, Political Economy will not make you so."
Nunca mejor dicho, no importa como te parece que el mundo deba ser, si partes por negar como es, entonces tu análisis nunca te va a permitir generar políticas que funcionen. Ojalá algunos políticos en Chile entendieran eso...
Pero hoy día no voy a escribir sobre productos diferenciados, voy a escribir sobre Unintended Consequences o, si prefieren, sobre Resultados Imprevistos o, lo que es lo mismo, políticas que no funcionan. Esto es lo mismo que lo que dije antes sobre los árboles y como una campaña dirigida a reciclar papel para salvar árboles termina, a la larga, con menos y no con más árboles plantados.
Esta incapacidad de ver más allá del objetivo primario, de meterse en las consecuencias dinámicas o de equilibrio general de las decisiones que se toman es algo que afecta terriblemente a las políticas públicas de muchos países y a la agenda de no pocos partidos políticos en todo el mundo.

Bueno, el cuento es que leyendo un artículo sobre los sweatshops en Asia, salía la historia de una niñita de 15 años que se ha perforado la mano con las agujas de la máquina dos veces. Y cómo, a pesar de ello, sus padres consideran una bendición el mismo sweatshop que hace temblar de rabia por sus condiciones laborales a muchos dirigentes de partidos de izquierda en todo el mundo.
Los gringos se espantan cuando leen los artículos o ven los documentales sobre las condiciones en que se trabaja en estos locales y hacen campañas de bloqueo de las compras de los productos de las empresas que los ocupan. Algunas de estas campañas (como muestra la experiencia de Nike en Tailandia) pueden ser tremendamente exitosas en destruir trabajo, encarecer productos, y empobrecer a los mismos trabajadores que se pretendía defender. Un caso paradigmático de Unintended Consequences.
El autor del artículo en cuestión es un converso. Un tipo que ha cambiado diametralmente de opinión, que partió denunciando los sweatshops y que hoy en día se ha convencido de que, la mejor forma de ayudar a quienes trabajan en ellos es comprar más y no menos de los productos que fabrican. Y, a propósito de esto, llegó un mail de una alumna que decía, literalmente: "i love how economics allows me to justify my heartlessness" (me encanta como la economía me permite justificar my falta de corazón). Y bueno, mientras pensaba como le respondería llegó un mail del profesor titular del curso con la cita de John Stuart Mills (el famoso filósofo moral y economista) que reproduzco a continuación:
"The same persons who cry down Logic will generally warn you against Political Economy. It is unfeeling, they will tell you. It recognises unpleasant facts. For my part, the most unfeeling thing I know of is the law of gravitation: it breaks the neck of the best and most amiable person without scruple, if he forgets for a single moment to give heed to it. The winds and waves too are very unfeeling. Would you advise those who go to sea to deny the winds and waves--or to make use of them, and find the means of guarding against their dangers? My advice to you is to study the great writers on Political Economy, and hold firmly by whatever in them you find true; and depend upon it that if you are not selfish or hard-hearted already, Political Economy will not make you so."
Nunca mejor dicho, no importa como te parece que el mundo deba ser, si partes por negar como es, entonces tu análisis nunca te va a permitir generar políticas que funcionen. Ojalá algunos políticos en Chile entendieran eso...

